La Vanguardia 7 de febrero de 1999

 

Maragall avisa al PSOE que es hora de “un gesto” con Cataluña
El líder del PSC tacha de “régimen tambaleante” el poder de CiU

ROSA PAZ

Enviada especial

magaz del pisuerga. – El candidato socialista a la presidencia de la Generalitat, Pasqual Maragall, aseguró ayer ante la plana mayor del PSOE que veinte años después de la aprobación de la Constitución ha llegado la hora de hacer “una relectura” de la Carta Magna que permita hacer “un gesto con Cataluña y Euskadi”. Maragall precisó que ese gesto hay que hacerlo “no con CiU y con el PNV, sino con los pueblos catalán y vasco” y siempre desde “la confianza constitucional”. Maragall no adelantó en qué dirección tendrían que ver las dos comunidades históricas mejor reconocida su identidad nacional en el conjunto de una España en la que se desarrolle “el federalismo de la diversidad”, pero sí señaló que el mayor autogobierno que propone para Cataluña pasa por “perfeccionar y mejorar lo que ha ido bien” en las últimas dos décadas, y “no por lo que dicen los nacionalistas, que aseguran que ahora se puede hacer lo que no se hizo cuando se aprobó la Constitución”. En una mesa redonda en la que también participaba el secretario general de los socialistas vascos, Nicolás Redondo Terreros, el candidato del PSC reconoció que sabe “que no es el mejor momento para hacer un gesto, tal y como está Euskadi”, pero advirtió que “hay que empezar a prepararlos” porque, “en un par de años, el País Vasco estará en el camino de la paz”.

En su discurso, que fue acogido con grandes aplausos por los dirigentes del PSOE, Maragall trató precisamente de tranquilizar a los socialistas españoles, y en particular a los “barones” considerados más españolistas, sobre su apuesta no sólo por el catalanismo sino también por la relectura de la Constitución, que ha despertado más de una suspicacia. Y así, llenó su intervención de guiños a los presidentes castellano-manchego, José Bono, y extremeño, Juan Carlos Rodríguez Ibarra. De hecho, precisó que la diferencia identitaria por la que apuesta para Cataluña y Euskadi se tiene que hacer desde “la igualdad de derechos de autogobierno” para todas las comunidades. Es decir, que no consiste en decir “si usted tiene esto, yo quiero más competencias para no ser como los demás”, ni en establecer la libertad para no pagar, es decir, para no contribuir fiscalmente con el resto del Estado, sino que se manifestaría, por ejemplo, en cuestiones como la policía autonómica.

Así, Maragall dio la razón a Bono cuando dice que su comunidad no pide la legitimidad histórica, “sino la legitimidad de ejercicio”, y a Ibarra cuando dice que Extremadura no necesita policía autonómica. Claro que a este último le replicó que él no la necesita “porque la mayoría de los guardias civiles son extremeños, y en Cataluña se trata de que los Mossos sean catalanes”. El ex alcalde subrayó, no obstante, que su proyecto es un modelo catalán “con fuerte personalidad política, pero no secesionista”.

De hecho, Maragall resumió sus planteamientos con la afirmación de que se trata de “llenar de contenido el federalismo que está en los estatutos del PSOE desde 1916 y que el último comité federal definió como federalismo de la diversidad”. Redondo Terreros no descartó esa relectura constitucional por la que apuesta Maragall, y que podría contribuir a resolver el verdadero conflicto vasco que es, según él, “el de la convivencia entre los nacionalistas y los no nacionalistas en Euskadi”. Pero sí señaló que previamente se tienen que dar dos requisitos en el País Vasco: “El respeto a las reglas del juego de la democracia y que la violencia deje de influir en la vida política y social vasca”. No obstante, no fue excesivamente optimista sobre esa posibilidad e incluso sugirió que la tregua de ETA puede terminar en junio. Al respecto, aseguró que, aunque la responsabilidad de que eso ocurra será exclusivamente de los terroristas, habrá que preguntarse “si las fuerzas políticas democráticas hemos estado a la altura de las circunstancias” para consolidar el alto el fuego etarra.

Por último, el candidato a la Generalitat explicó a los socialistas españoles que tiene posibilidades de ganar a Pujol en el próximo otoño porque “Cataluña quiere el cambio y lo tendrá”, pero les anunció que para conseguirlo él va a “liderar una coalición con independientes y quizás con otros partidos, que están por ese cambio”. Además, aseguró que en las elecciones municipales de junio el PSC “va a dar un golpe al viejo régimen tambaleante” que constituye el dominio de CiU en Cataluña. Incluso auguró que los socialistas mantendrán las alcaldías de Barcelona, Girona, Lleida y Reus y recuperarán Igualada.

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