- ROSA PAZ
Enviada especial
magaz del pisuerga. El candidato socialista a la presidencia de la Generalitat,
Pasqual Maragall, aseguró ayer ante la plana mayor del PSOE que veinte años después de
la aprobación de la Constitución ha llegado la hora de hacer una relectura
de la Carta Magna que permita hacer un gesto con Cataluña y Euskadi. Maragall
precisó que ese gesto hay que hacerlo no con CiU y con el PNV, sino con los pueblos
catalán y vasco y siempre desde la confianza constitucional. Maragall
no adelantó en qué dirección tendrían que ver las dos comunidades históricas mejor
reconocida su identidad nacional en el conjunto de una España en la que se desarrolle
el federalismo de la diversidad, pero sí señaló que el mayor autogobierno
que propone para Cataluña pasa por perfeccionar y mejorar lo que ha ido bien
en las últimas dos décadas, y no por lo que dicen los nacionalistas, que aseguran
que ahora se puede hacer lo que no se hizo cuando se aprobó la Constitución. En
una mesa redonda en la que también participaba el secretario general de los socialistas
vascos, Nicolás Redondo Terreros, el candidato del PSC reconoció que sabe que no
es el mejor momento para hacer un gesto, tal y como está Euskadi, pero advirtió
que hay que empezar a prepararlos porque, en un par de años, el País
Vasco estará en el camino de la paz.
En su discurso, que fue acogido con grandes aplausos por los dirigentes del PSOE, Maragall
trató precisamente de tranquilizar a los socialistas españoles, y en particular a los
barones considerados más españolistas, sobre su apuesta no sólo por el
catalanismo sino también por la relectura de la Constitución, que ha despertado más de
una suspicacia. Y así, llenó su intervención de guiños a los presidentes
castellano-manchego, José Bono, y extremeño, Juan Carlos Rodríguez Ibarra. De hecho,
precisó que la diferencia identitaria por la que apuesta para Cataluña y Euskadi se
tiene que hacer desde la igualdad de derechos de autogobierno para todas las
comunidades. Es decir, que no consiste en decir si usted tiene esto, yo quiero más
competencias para no ser como los demás, ni en establecer la libertad para no
pagar, es decir, para no contribuir fiscalmente con el resto del Estado, sino que se
manifestaría, por ejemplo, en cuestiones como la policía autonómica.
Así, Maragall dio la razón a Bono cuando dice que su comunidad no pide la legitimidad
histórica, sino la legitimidad de ejercicio, y a Ibarra cuando dice que
Extremadura no necesita policía autonómica. Claro que a este último le replicó que él
no la necesita porque la mayoría de los guardias civiles son extremeños, y en
Cataluña se trata de que los Mossos sean catalanes. El ex alcalde subrayó, no
obstante, que su proyecto es un modelo catalán con fuerte personalidad política,
pero no secesionista.
De hecho, Maragall resumió sus planteamientos con la afirmación de que se trata de
llenar de contenido el federalismo que está en los estatutos del PSOE desde 1916 y
que el último comité federal definió como federalismo de la diversidad. Redondo
Terreros no descartó esa relectura constitucional por la que apuesta Maragall, y que
podría contribuir a resolver el verdadero conflicto vasco que es, según él, el de
la convivencia entre los nacionalistas y los no nacionalistas en Euskadi. Pero sí
señaló que previamente se tienen que dar dos requisitos en el País Vasco: El
respeto a las reglas del juego de la democracia y que la violencia deje de influir en la
vida política y social vasca. No obstante, no fue excesivamente optimista sobre esa
posibilidad e incluso sugirió que la tregua de ETA puede terminar en junio. Al respecto,
aseguró que, aunque la responsabilidad de que eso ocurra será exclusivamente de los
terroristas, habrá que preguntarse si las fuerzas políticas democráticas hemos
estado a la altura de las circunstancias para consolidar el alto el fuego etarra.
Por último, el candidato a la Generalitat explicó a los socialistas españoles que tiene
posibilidades de ganar a Pujol en el próximo otoño porque Cataluña quiere el
cambio y lo tendrá, pero les anunció que para conseguirlo él va a liderar
una coalición con independientes y quizás con otros partidos, que están por ese
cambio. Además, aseguró que en las elecciones municipales de junio el PSC va
a dar un golpe al viejo régimen tambaleante que constituye el dominio de CiU en
Cataluña. Incluso auguró que los socialistas mantendrán las alcaldías de Barcelona,
Girona, Lleida y Reus y recuperarán Igualada.
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